Son momentos de terror. Es el mayor incendio que he visto y sucede ahora. Aún no logran extinguir las llamas en la Base de Supertanqueros de la ciudad Matanzas.

Desde la noche del 5 de agosto se veía una columna de fuego elevarse en el cielo; pero fue en la madrugada del día siguiente cuando las personas que vivían a pocos kilómetros de la base de combustible decidieron abandonar, despavoridos, sus hogares, ante nuevas y fuertes explosiones. 

«Atrás quedaron varias mascotas; no pudimos atraparlas durante la huida», comentan algunos.

El malecón estuvo lleno de personas; llegaron por sus medios entre las 8:00 y las 9:00 a.m. del 6 de agosto. Al parecer, encontraron albergue en casas de familiares y amigos.

Mi corazón no deja de acelerarse; pienso en el riesgo que corrieron y corren tantas personas. Es traumático.

Caminé por la ciudad en medio de un ambiente muy raro. Los abuelitos tenían la mirada perdida y los niños jugaban con un horizonte surreal de fondo. No sé qué pensar. A todos les pido que se cuiden y ojalá podamos salir pronto de esta tragedia.

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