El régimen sirio de Bashar al-Assad, señalado por graves violaciones de derechos humanos, cayó tras un sorpresivo avance de sus adversarios, divididos en varias facciones armadas.
Mientras la dinastía que había gobernado Siria por más de medio siglo se desmoronaba, en Cuba la prensa estatal desinformaba sobre los acontecimientos. Con el cambio de poderes en el país árabe, La Habana pierde un tradicional aliado.






