El 11 de julio ha dejado de ser una simple fecha en el calendario de Cuba.
Para algunos es el recordatorio de que los cubanos no somos excepcionales y que como cualquier pueblo en el mundo somos capaces de salir a la calle y protestar contra el yugo que nos oprime.
Para otros es la fecha que marca el bautismo político, el despertar, el reconectar con un país, con la sociedad.
El 11J dejó la orden de combate, la represión y sobre todo el deseo de la protesta. El antes y el después de una era para la ciudadanía cubana.







