La indignación de muchos contra la clase familiar que disfruta privilegios vedados para millones de cubanos ha vuelto a florecer en días recientes. Primero fue por el «asesor» e hijastro del gobernante designado Miguel Díaz-Canel y, más recientemente, por Sandro Castro (uno de los nietos de Fidel Castro), quien está decidido a celebrar su cumpleaños en su bar privado «como un joven cubano revolucionario», según sus palabras.
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