El éxodo en el béisbol cubano es un fenómeno que no solo abarca a las jóvenes promesas o a jugadores consagrados en activo. Los directores de equipo, entrenadores y especialistas vinculados al deporte también se han sumado a la fuga colectiva ante la crisis general en que se encuentra sumida el país.
Algunos han sido obviados por las autoridades deportivas cubanas y se han labrado un nuevo futuro profesional. Otros, se marcharon para seguirles los pasos a sus hijos en las Grandes Ligas o ayudarlos a cumplir ese sueño.
Entre ellos están Jorge Fuentes, Lourdes Gurriel, Víctor Mesa, Lázaro Vargas y Antonio Pacheco.







