El Estado cubano lleva más de una década diciendo que la generación eléctrica del país no dependerá de combustibles fósiles y, entre promesas y promesas, los apagones frecuentes se han convertido en «alumbrones».
Las bioeléctricas son una de las promesas incumplidas. El cuento se repite una y otra vez sin que Díaz-Canel y su ejecutivo asuman responsabilidad alguna.







